Por Dr. Susan Blackmore
(Traducido con permiso. De: NASA Publications: "Cosmos and Culture: Cultural Evolution in a Cosmic Context". Editors: Dr. Steven J. Dick and Dr. Mark L. Lupisella.)
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Un universo de replicadores
Somos capaces de preguntarnos “¿Estamos solos en el universo?” porque nuestros antepasados remotos comenzaron a imitar, y de esa manera crearon memes y lenguaje. Somos capaces de contemplar poder establecer comunicación con otros mundos porque nuestros antepasados más recientes inventaron nuevas máquinas de copiar y de esa manera desataron más replicadores.
En todo mi trabajo anterior en memética he utilizado deliberadamente el término “meme” para aplicarlo a cualquier información que se copia entre personas, o entre personas y artefactos tales como libros u ordenadores. A veces me he preguntado si memes “artificiales” tales como websites y aparatos de alta tecnología se merecen un nombre distinto a los memes humanos “naturales” tales como palabras habladas, destrezas, música, arte y religiones, pero nunca he hallado ninguna manera de distinguirlos basándome en principios. Así que partiendo de que una distinción falsa es peor que ninguna, he mantenido el término meme consistentemente. No obstante, cuando me pidieron que escribiese sobre memes en el cosmos, me vi forzada a pensarme esto con más profundidad y a concluir que sí existe una importante transición desde memes copiados por cerebros humanos a información copiada por tecnología distinta a los cerebros humanos. Estos “memes tecnológicos” cabalgan tanto sobre los genes como sobre los memes, para formar una nueva capa de evolución. Me gustaría llamarlos “temes”
La justificación es la siguiente: los replicadores no evolucionan solos, sino que coevolucionan con la maquinaria que los replica. En el caso del replicador de primer nivel en la Tierra, el ADN, sólo tenemos un conocimiento muy básico de sus orígenes (Maynard Smith y Szathmáry 1995), pero ahora vemos un exquisitamente coadaptado sistema de ADN y maquinaria de replicación celular, del que dependen la mayoría de cosas vivas en la Tierra. Estas cosas vivas pueden ser consideradas los “vehículos”, o las máquinas de genes, que portan esos genes de un lugar a otro y los protegen (Dawkins 1976), o como “interactores” que se relacionan con el entorno para producir efectos diferenciales sobre la replicación de genes (Hull 1988). En el caso de la evolución humana esos vehículos acabaron convirtiéndose en la maquinaria de copiar para un nuevo replicador, los memes. Entonces podría resultar que los memes llegaran a hacer lo mismo, construyéndose vehículos para memes que en sí se convirtiesen en la maquinaria de copiar para un nuevo tipo de replicador, temes. Sugiero que esto es lo que está sucediendo ahora a nuestro alrededor.
La emergencia de un nuevo replicador es probablemente siempre un proceso complicado y desordenado (como debió haberlo sido con los dos primeros niveles), pero quizás podemos discernir algunos pasos importantes que indiquen una nueva transición. Cuando los humanos inventaron la escritura, hace unos cinco mil años, esto aumentó la longevidad de los memes en comparación con el habla, y así nuevos memes escritos se extendieron junto con la nueva destreza para replicarlos. Pero el proceso siguió requiriendo manos humanas para copiarlos, y cerebros humanos para seleccionar esos textos que serían copiados y propagados. Cuando se inventó la prensa hace apenas unos siglos esto aumentó tanto la fidelidad como la fecundidad, porque se podían hacer muchas copias con mucha rapidez. También desplazó el copiar, de la mano humana, a la prensa, aunque las máquinas de memes humanas seguían seleccionando. Desde entonces, nuevas tecnologías han aumentado la fecundidad, la fidelidad y la longevidad de muchas nuevas maneras. Por ejemplo, los sistemas de comunicación propagan memes sobre distancias más largas, y la difusión electrónica aumenta el número de copias emitidas; sistemas de grabación de audio y video aumentan la longevidad almacenando información que antes era efímera; y nuevas tecnologías mejoran la fidelidad enormemente al cambiar del formato análogo al digital. Los sistemas que hacen esto están copiando, almacenando y propagando cada vez más información sin ayuda humana, y en algún momento (que quizás nunca será claramente identificado) merecerán el nuevo nombre de “máquinas de temes”.
He dicho que estas tecnologías están copiando, almacenando y propagando temes, pero se puede argumentar que el cambio más significativo ha comenzado a entrar en escena sólo muy recientemente; esto sucede cuando los procesos de variación y selección, igual que los de replicación y almacenaje, pasan de máquinas de memes humanas a las nuevas máquinas de temes. Esto apenas sucedía en la década de los 70 cuando Dawkins se inventó la idea de los memes, pero está sucediendo con cada vez más rapidez, sólo unas décadas después.
Podemos apreciar esto en el desarrollo de la World Wide Web y los motores de búsqueda que son esenciales para su uso. Debemos recordar lo reciente que es todo esto, y qué pocos (si los hubo) reconocieron el significado de los motores de búsqueda cuando aparecieron por primera vez. Ahora no les damos mayor importancia, y asumimos que si queremos saber algo, toda la red está al alcance de nuestros dedos. Aquí su significado es que están comenzando a desplazar la tarea de selección de la información, de los cerebros humanos, a las máquinas de temes. Para la mayoría de búsquedas un humano sigue decidiendo qué buscar, pero los resultados de esa búsqueda están siendo determinados por numerosas búsquedas anteriores y otros aspectos de la información almacenada, y existen cada vez más ocasiones en que el programa hace la selección, y no el humano. También hay sitios en la red capaces de redactar un ensayo seleccionando y recombinando trozos de ensayos antiguos, o escribir poesía o prosa. También están los algoritmos evolutivos, que se usan para resolver problemas en ingeniería, medicina o robótica.
¿Estos sistemas son verdaderas máquinas de temes? Si llevan a cabo los tres procesos esenciales de copiar, variar y seleccionar información fuera del control humano, entonces lo son, pero actualmente esos procesos no tienden a estar contenidos en algo como un único organismo. Por ejemplo, los libros no portan sus propias prensas, y los coches no contienen líneas de producción; sin embargo, los organismos biológicos sí contienen su propia maquinaria de replicación consigo, en su interior. ¿Por qué? Esta es quizás la misma pregunta que ponderó Dawkins (1982) cuando, en El fenotipo extendido, preguntó por qué la vida viene empaquetada en organismos. Si las respuestas que vienen de la biología pueden ser generalizadas, quizás podemos asumir que las máquinas de temes del futuro tendrán estos tres procesos incorporados.
Esto se relaciona con una pegunta que ha causado muchos problemas para la memética; si es cierto o no que los memes tienen el equivalente de una distinción fenotipo-genotipo. En la evolución biológica los genes no son seleccionados directamente. De hecho, funcionan como instrucciones para construir cuerpos (sus vehículos, o agentes) cuyas propiedades son el fenotipo. Estas propiedades fenotípicas son (al menos en gran parte) determinadas por los genes y a su vez determinan si esos genes pasan a la próxima generación o no. Este sistema es muy efectivo porque así los errores al construir el fenotipo no se propagan con el genotipo. Dennett (1995) lo describe como un sistema para retener los “buenos trucos” que la selección descubre, y Dawkins enfatiza el valor del diseño de un “retorno a la pizarra” en cada generación.
(Continuará...)