Nuestros sentidos evolucionaron conjuntamente para ayudarnos a percibir lo que nos rodea. Un reciente estudio publicado en Nature revela que la estimulación táctil influye en la percepción de sonidos, abriendo la posibilidad de mejorar la calidad de vida de personas con deficiencias auditivas.
Es evidente que oímos con los oídos. Pero la experiencia total de la percepción de sonidos verbales, y su interpretación neurológica, incluye también información procedente de otros sentidos. En 1976 Nature publicó un estudio que describía el efecto McGurk, un fenómeno que demostraba la interacción entre los oídos y los ojos en la percepción del lenguaje.
Lo más interesante de ese experimento fue descubrir que los ojos eran capaces de engañar a los oídos. Cuando los voluntarios oían un sonido: “ba”, pero veían (en un vídeo) a una persona diciendo: “ga”, sus cerebros interpretaban el sonido como: “da”, una opción que de alguna manera combinaba ambos inputs. Estudios posteriores revelaron que el efecto es muy robusto, y que saber lo que está ocurriendo no inhibe la percepción.
En el reciente estudio, Bryan Gick, del Departamento de Lingüística de la Universidad de British Columbia (Canadá), y Donald Derrick, de Haskins Laboratories en Connecticut (EE.UU.), demuestran que las sensaciones táctiles también nos ayudan a percibir e interpretar sonidos verbales.
En el experimento aplicaron soplos de aire sobre la piel de 22 voluntarios mientras estos escuchaban ciertas sílabas y observaron que el efecto producía alteraciones en la percepción de los sonidos. Específicamente, las sílabas incluían dos versiones, “pa” y “ta”, que producen una expulsión de aire, y “ba” y “da”, que no lo hacen.
Al combinar la pista auditiva: “ba”, con un ligero soplo de aire sobre la mano o el cuello, los voluntarios percibían: “pa”. Es decir, el soplo de aire había alterado su percepción auditiva. La piel había engañado a los oídos. Esto puede ser útil para desarrollar dispositivos y tecnologías para ayudar a personas con problemas de audición.
“Lo más persuasivo de este efecto en particular es que la gente adquiere esta información que no sabe que está usando”, dice Gick. “Somos fantásticas máquinas de percepción que toman toda la información disponible y la integran sin fisuras”.
Estos estudios confirman que la percepción del lenguaje depende de pistas provenientes de varios sentidos, combinando fuentes de información que a veces se contradicen y a las que el cerebro intenta dar coherencia. En el caso del efecto McGurk, se ha demostrado que el fenómeno puede persistir en oraciones enteras, y hasta influir en nuestra percepción diaria de las conversaciones que presenciamos.